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El Priorat es una de las regiones más secas de España, la media anual de precipitaciones es de 300 mm. No regamos el viñedo, por lo que nuestras vides se ven obligadas a buscar agua en las profundidades del suelo de piedra, especialmente en verano.
El suelo es de “llicorella” (pizarra). Este suelo mineral típico del Priorat está compuesto de capas de esquisto poroso muy rico en hierro que deja que penetren las raíces de la vid, permitiendo así que la planta encuentre la humedad necesaria a unos diez metros de profundidad. En estas condiciones, nuestras vides tienen una producción muy limitada: unos 1,1 kg de uva por vid. El viento seco del noreste que llega desde el centro de España es muy beneficioso para la maduración de los racimos. Impide la aparición de cualquier enfermedad que podría afectar a los racimos en un entorno húmedo, especialmente durante la vendimia. Así, podemos evitar tratamientos químicos innecesarios. |
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